NUEVA NOTICIA
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Al volante del Ford GT: alarde tecnológico descomunal
Chasis y carrocería de fibra de carbono
Aerodinámica activa de espectacular rendimiento
647 caballos de potencia y prestaciones de competición
Vea una fotogalería del Ford GT
En el Ford GT como en un coche de carreras
Ford ha querido hacer un despliegue de tecnología arrollador para demostrar sus capacidades y lanzar el mensaje de que todos esos conocimientos y experiencias acaban trasladándose, de alguna manera, a sus modelos más populares, aquellos que se sitúan invariablemente en las listas de los más vendidos del mundo prácticamente desde el origen centenario de la compañía.
Sin duda, el nuevo GT es una muestra clara de hasta dónde se puede llegar con los medios actuales. Su aspecto, en el que todo está supeditado a conseguir el mejor rendimiento, deja sin habla. Sus prestaciones cortan la respiración. Hemos tenido el privilegio de ser uno de los primeros medios internacionales en conducir el coche en carretera y circuito, sin ningún tipo de restricción a la hora de exprimirlo hasta lo que nuestros límites nos permiten, y podemos afirmar que es uno de los superdeportivos que más nos ha impactado, con una eficacia similar a la que ofrecen otros "Gran Turismo", pero no en su formato de serie, sino en sus especificaciones básicas de competición.
Para entender el significado de este automóvil, llamado a convertirse en un icono, hay que remontarse a la era de los sesenta del pasado siglo. Corría el año 1963, cuando Enzo Ferrari y Henry Ford II estaban a punto de cerrar un acuerdo por el cual la empresa americana se hacía con el control de la división de vehículos de serie de la italiana, dejando en manos del Commendatore su joya más preciada, la competición. Pero, en el último momento, éste hombre de fuerte carácter se echó para atrás, lo que no sentó nada bien al norteamericano, quien buscó la venganza en el terreno donde más le dolería a Ferrari, en las pistas.
Los coches de Maranello ejercían en aquella época un dominio apabullante en las legendarias 24 Horas de Le Mans, una prueba que ganaron de forma consecutiva entre 1960 y 1965. Así que Ford decidió encargar a su equipo la construcción de un deportivo capaz de arrebatar la victoria al enemigo en la carrera de resistencia más famosa del mundo. Así nacía el Ford GT40, un vehículo que nada tenía que ver con los productos construidos hasta la fecha por la marca y que, de forma sorprendente, se alzó con el triunfo absoluto en Le Mans durante las cuatro ediciones siguientes (1966-1969).
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